Desde el diván...

Sin impronta, no hay conocimiento.

Las desventuras del conocimiento científico - Klimovsky, Gregorio

* El concepto de ciencia
Ciencia, conocimiento y método científico

La ciencia es un acopio de conocimiento, que utilizamos para comprender el mundo y modificarlo.
¿Qué entendemos por conocimiento?, ¿Qué condiciones debe cumplir? Según Platón, tres son los requisitos que se le deben exigir para que se pueda hablar de conocimiento:

+ Creencia: quien formula la afirmación debe creer en ella.
+ Verdad: el conocimiento expresado debe ser verdadero.
+ Prueba: deben haber pruebas de este conocimiento.

En la actualidad ninguno de los 3 requisitos se considera apropiado para definir el conocimiento científico. El termino “prueba” se utiliza para designar elementos de juicio destinados a garantizar que una hipótesis o teoría científica son satisfactorias. Ya no se exige en el conocimiento una dependencia estricta entre prueba y verdad; y la noción de prueba no está indisolublemente ligada al tipo de convicción o adhesión llamada “creencia”.

Según los epistemólogos, lo que resulta característico del conocimiento que brinda la ciencia es el llamado “método científico”, un procedimiento que permite obtenerlo y también justificarlo. Entre los métodos que utiliza el científico se pueden señalar métodos definitorios, clasificatorios, estadísticos, etc. es decir el método científico es referirse a un vasto conjunto de tácticas empleadas para constituir el conocimiento.

* Disciplinas y teorías científicas

Conviene pensar en la ciencia en estrecha vinculación con el método y con los resultados que se obtienen a partir de él. Ello permite distinguir a la ciencia de la filosofía, el arte y otros campos de la cultura. La disciplina científica, que pone el énfasis en los objetos en estudio, podemos distinguir a la física, química, sociología. Aristóteles habla de disciplinas demostrativas y caracteriza cada una de ellas según el género que se proponen a investigar.

Los objetos de estudio de una disciplina cambian a medida que lo hacen las teorías científicas, las cuales corresponden a un conjunto de conjeturas, simples o complejas, acerca del modo en que se comporta algún sector de la realidad. En ciencia, problema y teoría van de la mano.

* Lenguaje y verdad

En su análisis de la ciencia, ciertos filósofos ponen el énfasis en el pensamiento científico. Pero el pensamiento es privativo de quien lo crea, y solo se transforma en propiedad social si se comunica a través del lenguaje. Socialmente la ciencia como cuerpo de conocimiento se ofrece bajo la forma de sistemas de afirmaciones. Cuando tratemos acerca de conjeturas o teorías científicas debemos entenderlas como propuestas, creencias u opiniones previamente expresadas por medio del lenguaje.

En ciencia la verdad y la falsedad se aplican a las afirmaciones o enunciados, y no, por ejemplo a los términos.

En el lenguaje ordinario la palabra “verdad” se emplea con sentidos diversos. Por un lado parece indicar un tipo de correspondencia entre nuestras creencias y lo que ocurre en la realidad. En otras ocasiones, “verdad” se utiliza no en relación a la prueba sino a la creencia. Decimos “esta es tu verdad, pero no la mía” con lo cual estamos cotejando nuestras opiniones con las del interlocutor.

La primera acepción es en principio la que resulta de mayor utilidad. Proviene de Aristóteles, de allí que la noción aristotélica se ka denomina también “concepción semántica” de la verdad, pues la semántica se ocupa de las relaciones del lenguaje con la realidad, que esta más allá del lenguaje. En el ámbito de las ciencias formales, “verdad”, por ejemplo: que una proposición matemática es verdadera significa decir que es deductible a partir de ciertos enunciados de partida, fijados arbitrariamente.

Papel de la ciencia entendida como conocimiento de hechos. Un hecho es la manera en que las cosas o entidades se configuran en la realidad, en instantes y lugares determinados. Cuando una afirmación que se refiere a la realidad resulta verdadera, es porque describe un posible estado de cosas que es en efecto un hecho. No se utilizará la palabra hecho para la matemática y las ciencias formales en general. Una ciencia fáctica estudia hechos (física, biología, etc).

En el ámbito de las ciencias fácticas, el concepto aristotélico de verdad parece indispensable. Por las reglas gramaticales, semánticas y lógicas del lenguaje, quien realiza el acto de afirmar un enunciado pretende describir un posible estado de cosas y al mismo tiempo persuadirnos de que ello es lo que acontece en la realidad. Si dicho estado de cosas realmente acaece, si la descripción coincide con lo que sucede en la realidad, diremos que el enunciado es verdadero.

La noción aristotélica de verdad no tiene ingrediente alguno vinculado con el conocimiento. Una afirmación puede ser verdadera sin que nosotros lo sepamos, es decir, sin que tengamos evidencia de que hay correspondencia entre lo que describe la afirmación y lo que realmente ocurre. También podría ser falsa y nosotros no saberlo. Desde el punto de vista del avance del conocimiento, puede ser tan importante establecer una verdad como una falsedad.

* Verificación y refutación

Se debe recurrir a palabras más adecuadas para señalar que se ha probado la verdad o la falsedad de un enunciado -> verificado o refutado. Un enunciado verificado es aquel cuya verdad ha sido probada. Si queremos decir que se ha establecido su falsedad diremos que el enunciado está refutado. Si una afirmación está verificada, entonces necesariamente es verdadera, aunque otra afirmación puede ser verdadera sin estar verificada, lo mismo ocurre con la refutación.

* Filosofía de la ciencia, epistemología, metodología

Significado de la palabra “epistemología”: muchos autores la usan para designar la “teoría del conocimiento” o “gnoseología”, sector de la filosofía que examina el problema del conocimiento en general. En este texto, “epistemología” se referirá a los problemas del conocimiento científico y los criterios con los cuales se lo justifica o invalida. La epistemología sería el estudio de las condiciones de producción y de validación del conocimiento científico.

El epistemólogo no acepta sin crítica el conocimiento científico sino que lo examina del modo más objetivo posible: frente a cualquier teoría, se preguntará por su aparición como fenómeno histórico, social o psicológico y porqué hay que considerarlo como buena o mala.

La filosofía de la ciencia abarca muchos problemas que no son estrictamente epistemológicos.

En la metodología, el metodólogo, a diferencia del epistemólogo, no pone en tela de juicio el conocimiento ya obtenido y aceptado por la comunidad científica. Su problema es la búsqueda de estrategias para incrementar el conocimiento; para esto debe usar recursos epistemológicos pues debe poseer criterios para evaluar si lo obtenido es genuino o no.

* Contextos

Según Hans Reichenbach en su libro “Experiencia y predicción” establece:

+ Contexto de descubrimiento: solo importa la producción de una hipótesis o de una teoría, el hallazgo de una idea, la invención de un concepto, todo ello relacionado con circunstancias personales, psicológicas, sociológicas, políticas, etc. que pudiesen haber gravitado en la gestación del descubrimiento o influido en su aparición. Se relaciona con la Ψ y sociología.

+ Contexto de justificación: aborda cuestiones de validación, cómo saber si el descubrimiento realizado es autentico o no, si realmente se ha incrementado el conocimiento disponible. Se vincula con la teoría del conocimiento y con la lógica.

+ Contexto de aplicación: se discuten las aplicaciones del conocimiento científico, su utilidad, su beneficio o perjuicio para la comunidad.

En general las discusiones epistemológicas pueden llevarse a cabo en cualquiera de los tres contextos.

* La base empírica de la ciencia

* Base empírica y zona teórica

Distinción entre objetos y entidades empíricas, por una parte, y objetos y entidades teóricos, por otra.

El origen de la distinción: la ciencia intenta ocuparse de objetos, de cosas, de justificar nuestra creencia en ellos. Nuestro conocimiento de algunos de estos objetos es directo, en el sentido de que no exige ninguna mediatización del instrumento o teorías para que podamos tener conocimiento de ellos.

Objetos como los átomos, lenguaje o el inconsciente, para acceder al conocimiento de esas entidades es necesario proceder indirectamente y justificar nuestra creencia en ellos y en nuestro modo de conocerlas. Esta distinción entre objetos directos e indirectos tendrá consecuencias epistemológicas y metodológicas.

Cuando hablamos de objetos directos hay que entender que su captación acontece con el auxilio de un aparato semántico sin el cual no siempre los objetos que captamos serían los mismos, por tanto, hay un cierto relativismo y un componente cultural en lo que denominamos un objeto directo.

Llamaremos “base empírica” al conjunto de los objetos que potencialmente pueden ser conocidos directamente. Los demás objetos, acerca de los cuales no negamos que podemos adquirir conocimiento pero que exigen estrategias indirectas y mediatizaciones para su captación, constituirán la “zona teórica”.

Cuando un objeto en la base empírica es conocido, se le llama “dato”. La captación de un objeto directo, se le llama “observación”.

Según Ángel, la observación puede corresponder a tres tipos de situaciones:

+ Observación espontánea: le interesa mucho al científico, pero que no han sido provocados por él.

+ Observación controlada: cuando los datos no han sido provocados pero ha habido una búsqueda de ellos, y en aquellas disciplinas en las que hay un número súper abundante de datos en donde hay que usar maniobras del control y sistematización.

+ Observación provocada: el experimento.

En los 3 casos son todos aspectos de nuestro conocimiento de la base empírica.

En el caso de la biología, fenotipo y genotipo: el fenotipo se refiere a una característica observable de los seres vivos (color de plumas, textura de semillas); pero el genotipo se refiere a los cromosomas, genes, alelos, cuando hablamos de ellos sin presuponer el auxilio de instrumentos estamos tratando con entidades de la zona teórica.

* La base empírica filosófica

Distinguir entre tres tipos de base empírica: filosófica, epistemológica y metodológica. Supongamos que una discusión acerca del conocimiento tuviera lugar en el ámbito de la filosofía, ¿Qué estaría en juego?, sin duda todo el conocimiento humano. Deberíamos fundamentar, por ejemplo, nuestra creencia en que existen objetos físicos. Si se denomina base empírica filosófica al conjunto de todos los datos indubitables aún para los filósofos, se comprende que esta reunión de objeto y entidades sería mucho más restringida que lo que corresponde a la base empírica de la ciencia. Los filósofos dudan de muchas más cosas que aquellas de las que dudan los epistemólogos.

Los epistemólogos no pretenden criticar y fundamentar todo el conocimiento. Para ellos el tema es porqué tenemos que admitir una teoría científica desde el punto de vista más o menos sensata del sentido común de nuestra actividad cotidiana y del lenguaje ordinario.

* La base empírica epistemológica

Los datos de la base empírica son aquellos que cualquier persona puede obtener de la vida cotidiana con el auxilio del lenguaje ordinario y que están por tanto provistos ya de un suficiente poder de conceptuación básica. A partir de ellos, el científico tratará de formular suposiciones que involucran entidades de la zona teórica y que permitan justificar nuestras creencias y explicar las regularidades que hallamos en la vida cotidiana.

La base empírica epistemológica, en ella se incluye los datos obtenidos en la vida cotidiana, y la zona teórica será aquello que la discusión científica deberá justificar. Un epistemólogo pone en duda todas las teorías científicas y analiza críticamente los procedimientos de validación o justificación de las mismas.

* La base empírica metodológica

Aceptar los datos que nos proporciona un instrumento implica a la vez aceptar una teoría del mismo. En estas circunstancias ocurre que cuando utilizamos el instrumento o una teoría, hablamos de observación en un sentido más amplio que el que hemos descrito en la base empírica epistemológica.

El científico acepta sin discusión una serie de teorías presupuestas que empleará para su investigación. Las teorías aceptadas le permiten inferir conocimientos que el científico considera datos, en un sentido que ya no es epistemológico sino metodológico. Por eso dichos datos, obtenidos con el recurso a ciertas teorías que no se cuestionan, forman parte de la llamada base empírica metodológica.

En un ejemplo, es el caso del microscopio, el biólogo conoce una ley: “percibo una mancha a través del ocular si y solo si hay un objeto mucho más pequeño pero isomorfico en el objetivo” -> A si y sólo si B.

Aquí A resume una descripción hecha en términos que aluden a la base empírica epistemológica. Se refiere a la mancha en el ocular. En cambio B describe lo que sucede en la zona teórica, e involucra entidades tales como, en el caso del microscopio, el objeto pequeño en el objetivo, que no puede verse a simple vista. Desde el punto de vista lógico, el enunciado “A si y solo si B” es una equivalencia que garantiza la verdad de B si A es verdadero. Los enunciados que establecen una relación entre el ámbito de lo empírico y el ámbito de lo teórico tienen una importancia crucial, y en la jerga epistemológica se los llama “reglas de correspondencia”. Quien ha aceptado ya ciertas teorías y, en general, quien ha aceptado ya cierto tipo de leyes científicas, presupone que existen reglas de correspondencia de la forma “A si y solo si B”, donde A es el componente empírico y B es el componente teórico.

“A si y solo si B” es la regla de la correspondencia que vincula la mancha con el objeto microscópico en virtud de una teoría óptica aceptada, mientras que la segunda premisa A expresa el dato que está presente la mancha en el ocular; entonces, por la sola existencia de la regla llamada modus ponens, B, la presencia en el objetivo del objeto llamado célula, tiene que ser admitida.

* La observación en sentido amplio

La observación científica es observación en sentido amplio, lo cual indica que la labor empírica de los científicos siempre presupone implícitamente un marco teórico constituido por todas aquellas teorías ya aceptadas por la comunidad científica y que en el momento de la investigación se consideran fuera de discusión. Pero algo similar ocurre en nuestra vida cotidiana. Decimos que observamos un libro, pero, sin embargo, en una teoría rigurosa de la percepción deberíamos admitir que lo que vemos en realidad son 3 cuadriláteros de distinta textura que convergen en un vértice.

El conocimiento de lo que llamamos objeto físico en nuestra experiencia cotidiana se infiere a partir de datos preceptúales. En ciencia, los datos de la base empírica metodológica son inferidos a partir de los datos de la base empírica epistemológica.

Como consecuencia de la distinción entre una base empírica epistemológica y otra metodológica, se origina una situación que afecta al modo de conocimiento de los objetos, y en particular a su observación. Consideremos en primer lugar la base empírica epistemológica, en algún momento del desarrollo del conocimiento surgieron las primeras teorías científicas básicas con fines explicativos de esta peculiar realidad. Estas teorías proponían leyes del comportamiento de la realidad en esa base empírica y, aceptadas que fueron, originaron reglas de correspondencia del tipo “A si y solo si B”, donde A corresponde al aspecto empírico y B al aspecto teórico. A partir de ellas fue posible extender las observaciones y constituir una 1º base empírica metodológica. La observación en sentido amplio permitió por tanto disponer de más objetos que los que se tenía antes, es decir, nuevos datos que se entienden como tales a condición de no cuestionar las leyes en las que nos hemos basado para inferirlas desde la base empírica epistemológica. Pero entonces surgen nuevos problemas con la base empírica metodológica, y aparecen nuevas teorías para solucionarlos y nuevas reglas de correspondencia del tipo “A si y solo si B”, donde A atañe a lo empírico u observacional, y B a nuevos tipos de observación ampliada, dando lugar a una segunda base empírica metodológica, y así sucesivamente. Esta estructura puede de pronto corromperse, por ejemplo, cuando en el nivel de una de las capas se produce la inadecuación de alguna teoría. Todo esto muestra que los cambios teóricos en la historia de las ciencias pueden incidir también en la pérdida de todo aquello que se admitió como observación hasta ese momento. Nuestra distinción inicial entre objeto directo y objeto teórico, era una distinción a la vez epistemológica y ontológica, pero desde el punto de vista del avance del conocimiento lo referente a los objetos teóricos es problemático: no todo aquello de lo que allí se habla efectivamente existe. Es materia de conjeturas qué objetos teóricos hay y cuáles no hay y ciertos objetos teóricos que en un determinado momento son admitidos pueden desaparecer en un momento posterior.

* Requisitos de la observación científica

Cuando mencionamos en este libro a la base empírica de la ciencia, nos estaremos refiriendo a la base empírica epistemológica. La base empírica para la construcción o justificación de la ciencia debe cumplir algunos requisitos adicionales. Consideremos a continuación 3 de ellos:

+ Efectividad: exige que la verdad o la falsedad de la afirmación sobre el suceso o el aspecto de la base empírica a los que nos estamos refiriendo pueda, en principio, ser dirimida en un número finito de pasos. De no ser posible, no aceptaríamos el presunto dato como un dato científico. Lo llamamos requisito de efectividad porque presupone algún método efectivo. El requisito de efectividad está vinculado a la cuestión coyuntural histórica de qué posibilidades técnicas y vivenciales tenemos para producir la experiencia de observación. Este requisito encuentra una dificultad denominada “vaguedad” o imprecisión de los objetos reales. Éstos, tal como se nos presentan a través de la experiencia, no parecen tener límites definidos.

+ Repetibilidad: afirma que los datos que importan a la ciencia deben tener la posibilidad de ser repetidos. Un dato, irrepetible, no inspira confianza, porque puede estar perturbado o ser el fruto de una conjunción casual de circunstancias. Pero si es repetible, tendremos una base confiable para creer que estamos en presencia de una regularidad, de una ley.

+ Intersubjetividad: en principio debe ser posible para todo dato haber sido observado por más de un observador. El criterio es bastante aceptado, e incluso es una buena definición de la objetividad de la ciencia. La objetividad de los datos radica precisamente en su intersubjetividad, o sea en el hecho de que distintas personas lo puedan registrar.

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