Desde el diván...

Sin impronta, no hay conocimiento.

Personalidad y Socialización, Paul B. Horton & Chester L. Hunt

4. Personalidad y socialización.

La personalidad de una persona son las características personales de comportamiento. Por esto, las personalidades varían entre las personas. Por tanto, la personalidad es la totalidad de tendencias de comportamiento.

El desarrollo de la personalidad se ve influida por: 1) la herencia biológica, 2) el medio ambiente, 3) la cultura, 4) la experiencia de grupo y 5) la experiencia única.

1) Herencia biológica: proporciona la “materia prima” para el desarrollo de la personalidad, la cual puede modelarse de múltiples formas y por múltiples factores. Todos los seres humanos tienen características biológicas similares, lo que explicaría algunas similitudes de la personalidad y el comportamiento.

Algunas características dependen más de la herencia (por ejemplo, el IQ), y otras del ambiente (la sociabilidad, la impulsividad, etc).

A pesar de esto, algunas conductas pueden ser aprendidas sólo después de algún grado de maduración.

Por otro lado, cada característica física está social y culturalmente definida en toda sociedad. Por esto, las características físicas particulares (ser gordo, rubio, etc) influyen en el desarrollo de la personalidad, dependiendo de cómo sean definidas en la sociedad a la cual se pertenezca (mientras una sociedad puede pensar que las gorditas son atractivas, otra podría pensar todo lo contrario, y esto influirá en la personalidad de las gorditas), ya que las personas tienden a actuar según las expectativas sociales.

2) Ambiente: el ambiente físico (la geografía en la cual uno vive) tiene poca influencia en el desarrollo de la personalidad, ya que cualquier tipo de personalidad se puede dar en cualquier ambiente geográfico. Dentro de los 5 factores, es el menos importante en el desarrollo de la personalidad.

3) Cultura: cada sociedad proporciona a todos sus miembros ciertas experiencias que no se dan en las otras sociedades. De estas experiencias comunes para todos los miembros de una cultura, surge en cada sociedad una “personalidad modal”.

Por ejemplo, en Dobu se les da poco cariño a los niños en la crianza. La traición y la mala voluntad se toman como virtudes. Por esto, los dobuanos son hostiles y traicioneros. Sin embargo, este tipo de personalidad modal es útil y normal para dicha cultura.

Otro ejemplo se da en los Zuñi, que son un pueblo tranquilo, donde los niños son criados con cariño. Se hace hincapié en la armonía y la cooperación. Por estas razones, la personalidad modal de los zuñi se nota en ser confiados, serviciales y conformistas.

Por esto cada sociedad, a través de diferentes experiencias que se dan en todos sus miembros, genera uno o más tipos de personalidad típica que se ajustan a la cultura.

Sin embargo, dentro de las sociedades complejas existen distintas subculturas (raciales, de clase social, etc). Por lo tanto, existen tantas personalidades modales como subculturas.

A pesar de la existencia de la personalidad modal, esta representa una serie de características, pero pocos miembros de la sociedad tienen todas estas características. Por esto, toda sociedad permite un cierto grado de desviaciones individuales respecto a la personalidad modal. Cuando dichas desviaciones se salen de los parámetros “normales”, la persona es considerada “extravagante”.

Socialización: proceso de aprendizaje que transforma al humano en una “persona con personalidad”. Es el proceso mediante el cual se interiorizan las normas del grupo en que se vive, surgiendo así una personalidad única. La socialización es lo que le permite al individuo obtener sus valores y su autoconcepto.

4) Experiencia de grupo: al nacer, no tenemos un sentido de personalidad, pues no hay una noción de persona. Con el tiempo, aprendemos a usar el “yo”, siendo esto un signo de formación de una imagen de sí mismo, que es el proceso individual más importante en el desarrollo de la personalidad. En el caso de los sujetos aislados (sin contacto social), no hay desarrollo de la personalidad. Para el desarrollo como adultos normales, es necesaria la experiencia de grupo.

Grupos de referencia: grupos que funcionan como modelos para las ideas y normas de conducta del individuo. En los primeros años, la familia es el grupo de referencia más importante. Luego, el grupo de pares (personas de la misma edad y status). Cuando no se logra la aceptación del grupo de pares, generalmente el individuo sufrirá rechazo social y una mala autoimagen. Durante nuestra vida, surgen y desaparecen distintos grupos de referencia.

Cada grupo y subcultura tiene distintas normas; algunos comportamientos pueden ser aprobados por un grupo y rechazados por otro. Para poder desenvolverse de manera adecuada dentro de distintas subculturas, los sujetos tienes 2 formas para manejar las presiones opuestas que pueden surgir de los diferentes subgrupos:

1. desarrollar una “personalidad” diferente para cada subcultura a la que pertenezca.
2. Puede elegir un grupo de referencia favorito para ajustarse a él.

Cuando un individuo elige grupos de pares que están “en contra” de los valores familiares, generalmente es porque no se sienten amados, se sienten inaceptados. Por otro lado, los individuos que eligen grupos de pares que concuerdan con los valores familiares, se consideran a sí mismos amados y apreciados. Por lo tanto, esta elección de los pares está relacionada con la autoimagen.

5) Experiencia única: la experiencia individual también influye en la personalidad. Incluso los hermanos (cuyo ambiente es relativamente similar) tienen experiencias distintas; cada experiencia personal es única, y tendrán significado según la persona. Algunas experiencias en la vida individual son determinantes.

Teorías sobre el desarrollo de la personalidad

-Cooley y la identidad por adscripción: nuestra autoimagen se forma por la reacción de los otros frente a nuestras acciones. Este mecanismo de formación de la identidad se denomina identidad por adscripción, y tiene 3 pasos:

1) nuestra percepción de cómo nos ven los otros.

2) nuestra percepción de su juicio acerca de cómo nos ven.

3) nuestros sentimientos acerca de esos juicios.

También podemos malinterpretar las percepciones de los otros.

-Mead y el “otro generalizado”: George Herbert Mead define al “otro generalizado” como el compuesto de las expectativas que uno cree que los otros tienen respecto de uno. La influencia del otro generalizado se desarrolla por 2 procesos:

1) Aceptación de un rol: intento de actuar de acuerdo con el comportamiento que se esperaría de un rol (en los juegos infantiles los niños “actúan” a ser padres, a ser policías, etc).

2) desempeño de un rol: desempeñar el comportamiento de un rol que el individuo posee. Es decir, la aceptación del rol es solo la representación del rol, en cambio el desempeño es llevar a cabo el rol.

Hay 3 etapas por las que aprendemos a desempeñar roles:

1. Etapa preparatoria (1-3 años): el niño imita el comportamiento adulto sin ninguna comprensión real.
2. Etapa de 3 a 4 años: los niños tienen mayor comprensión del comportamiento, pero cambian los roles de manera irregular.
3. Etapa del deporte (4-5 años y más): el rol se hace coherente y tiene un propósito, y el niño tiene la capacidad de percibir el rol de los demás jugadores.

A través de la conciencia de los roles, sentimientos y valores de los otros, el otro generalizado influye y se internaliza. Cuando el otro generalizado acepta (repetidamente) el rol del individuo, se forma el autoconcepto.

-Freud y el yo antisocial (antisocial self): contrario a las ideas de Cooley y Mead que suponían una armonía básica entre el individuo y la sociedad, Freud dice que entre el individuo y la sociedad se genera un conflicto. Consideraba al Yo como un producto de la represión de los impulsos básicos por parte de la sociedad. Dividía al Yo en tres partes: el superego (superyó), el ego (yo) y el id (ello). El superego son los valores sociales internalizados por el individuo. El ego es la parte conciente y racional, que supervisa la represión. El id son los impulsos instintivos. Como la sociedad reprime los impulsos del id, este está en constante lucha con el superego. El id casi siempre está reprimido, pero a veces se revela y crea un sentimiento de culpa.

La mayoría de los cientistas sociales concuerdan con Freud en que los impulsos humanos son en gran medida inconcientes y están más allá del control racional, y que no siempre están en armonía con las necesidades de la sociedad.

A pesar de sus diferencias, tanto Mead, Cooley y Freud ven al individuo (Yo) como un producto social, moldeado por la sociedad.

-Erikson y las ocho etapas de la vida: desarrolló una teoría de socialización a lo largo del ciclo vital, que dividió en 8 etapas, marcadas cada una por una crisis de identidad:

1) confiar vs desconfiar. Si la madre es cariñosa y atenta, el niño tendrá sentimientos de seguridad. Si la madre es desatenta, el niño se vuelve inseguro y desconfiado.

2) autonomía vs duda y vergüenza: los niños comienzan a tener autonomía. Si se les alienta, podrán desarrollar autonomía. Si se les frustra, dudarán de sí mismos.

3) Resuelve el complejo de Edipo y empieza a desarrollar un sentido moral.

4) El mundo del niño se amplia, se aprenden nuevas habilidades técnicas.

5) el adolescente desarrolla un sentido de identidad personal a través de la interacción con los otros.

6) El adulto joven desarrolla relaciones amorosas duraderas.

7) El individuo contribuye a su familia y a la sociedad.

8) Dignidad vs desesperación: se acepta el fin de la vida con dignidad o desesperación.

-Piaget y las etapas del aprendizaje: Piaget cree que el ser humano está biológicamente preprogramado para avanzar hacia el pensamiento racional a través de una serie de etapas del desarrollo.

El niño pequeño debe aprender las normas externas para poder desarrollar un control de sí mismo basado en los valores morales. En una etapa temprana, lo que es “malo” no se mide por la intención sino por el efecto (romper algo intencionalmente no es peor que romperlo por accidente).

Luego (7 u 8 años) el niño empieza a ver las reglas desde un sentido práctico, el respeto y la justicia. No todos completan esta etapa.

La autoimagen tiene una gran importancia en el comportamiento. Una imagen insatisfactoria conduce frecuentemente a conductas antisociales o delictivas. Esto sería un intento de reparar la mala autoimagen (de incompetencia o falta de importancia).

3 comentarios:

Elizbeth dijo...

Si así es, no sé si se publicó el otro, pero este artículo que escribes es un resumen de mi librito de sociología ja ja ja que mal que solo copies info de un libro tan "básico", y yo buscando enriquecer mi información.

Madi dijo...

a mi me sirvio muchisimo!
No puedo conseguir este libro, yo quisiera q pusieras mas informacion hacerca de estos autorea

nuestrascositas dijo...

necesito con urgencia el capitulo 12 de este libro porfavor ayudarme !! gracias

Publicar un comentario en la entrada

Seguidores

Blog Archive

Notas recientes

Feed'em